Cómo ayudar a tu hijo a estudiar mejor con pasos simples, sin complicarse la vida.
Por qué las técnicas de estudio tradicionales no suelen funcionar
Ya te he dicho alguna vez que las las técnicas de estudio «clásicas» no me parecen efectivas para la mayoría de estudiantes. Mejor dicho: no son productivas.
Funcionan en contextos muy concretos (oposiciones con mucho por delante, temarios muy estables,…), pero no para niños o adolescentes que encadenan exámenes cada semana, trabajos y materias distintas.
Tras leer, investigar y probar, mi conclusión es clara: para aplicar muchas técnicas de estudio tradicionales hay que desaprender la forma habitual de estudiar, y dedicar mucho tiempo a implantar la nueva. Un riesgo y coste que para la mayoría no superan el beneficio obtenido.
Por qué sí a las «Técnicas Productivas de Estudio»
No digo que métodos como el “palacio de la memoria” o la “SQ3R” no sirvan. Digo que son complejos para el día a día escolar.
Con Estudiantes Productivos busco otra cosa: acciones simples, graduales y mantenibles que, sumadas varias, mejoran mucho los resultados.
Y digo «varias» no «todas». Por ahí esta la clave: hay que aplicar solo técnicas que te resulten cómodas. Si algo cuesta demasiado, no se mantiene y acaba siendo contraproducente.
La «Técnica del Sentido Común» (mi base)
Es la primera y más básica de mis Técnicas de Estudio Producitvas. Parece obvia (por eso se llama así), pero casi nadie la aplica completa ni en el orden correcto.
El estudio no ocurre solo en casa: es un proceso con cinco pasos encadenados:
ATENDER: Obvio… pero raramente se cumple. Muchos copian de forma mecánica (sin procesar lo que se le explica) o se fían pensando «estará en el libro». Qué hacer como madre/padre:
Pídele que te cuente qué han visto hoy en clase (2–3 minutos).
Si puede, que se siente en las primeras filas en clase: se atiende más.
Pídele que explique un concepto de una asignatura concreta. Si no puede explicarlo, no lo entendió (porque, seguramente, no atendió).
COMPRENDER (antes de tareas): Antes de “hacer deberes”, que revise lo visto en clase y se asegure de entenderlo todo. Si algo falla: que pregunte, busque, o anote dudas. Ejemplo real: un alumno que me contaba que había hecho «unos 100 ejercicios de formulación química» y que estaban «casi todos mal». ¿Sabes por qué? Por haber ido directamente a los ejercicios, sin haber mirado antes los apuntes ni haberlos comprendido. En definitiva: varias horas de tiempo tiradas por saltarse este paso, normalmente, por pereza: mejor hacer 100 ejercicios mal, pero tener la tarea “hecha”; que invertir 10 minutos en mirarme las cosas y hacer “sólo” 60 bien. El sentido común es el menos común de los sentidos…
ESTUDIAR: Según la materia, de una forma distinta:
Asignaturas científico-técnicas (mates, física,…): hacer una hoja-resumen con teoría básica (teoremas, fórmulas, procedimientos,…) de cada tema, y luego ejercicios con corrección (para saber si se hacen las cosas bien).
Asignaturas teóricas, de relación o análisis (historia, biología, idiomas,…): ir haciendo lecturas regulares del temario, mapas mentales y ejercicios de práctica (igual que en los anteriores, que sepamos que están bien o que alguien nos pueda corregir) una o dos veces por semana por asignatura.
REPOSAR (dormir bien): Este es el, a priori, paso más fácil. Pero, desgraciadamente, muchos adolescentes no lo hacen bien. Cuando un estudiante duerme su cerebro reordena la información, establece relaciones neuronales y la almacena en su memoria a largo plazo. Sin embargo, muchos estudiantes ni duermen las horas necesarias ni las horas que duerme no son provechosas. Para corregir esto debe:
Dejar las pantallas desde la hora de la cena
Dormir entre 7 y 9 horas de sueño efectivo.
Nada de atracones de estudio la noche previa al examen porque al día siguiente se rinde peor y lo estudiado se olvida rápido.
REPASAR (de forma espaciada): Desde el momento en que tenga una fecha de examen, que vuelva a estudiar desde el inicio del tema y vaya avanzando (y siguiendo con lo nuevo que dé el paso a paso anterior). Si ha atendido, comprendido, estudiado y dormido bien, el repaso recupera, afianza y fija la información para hoy… y para futuros temas.
En resumen, el estudio es un proceso continuo y en un orden. Todas las fases son importantes. Si tu hijo no hace bien alguna o en el orden incorrecto, que vaya haciendo pequeñas mejoras poco a poco. Te garantizo que sus resultados mejorarán.
Cómo convencerle para cambiar su forma de estudiar (la historia que funciona)
Ahora que conoces esta información, tu labor está en comunicársela correctamente para que la pueda aprovechar en su beneficio.
“He oído hablar de una técnica de estudio muy efectiva.
Consiste en seguir unos pasos para estudiar: Atender – Comprender – Estudiar – Reposar – Repasar. (y aquí, le resumes un poco los pasos).
Sé que tu estudias de una forma distinta, pero ambos sabemos también que los resultados no son los mejores, y si quieres mejorarlos, algo hay que hacer diferente, ¿no crees?.
Y al respecto de eso, también me han hablado de una forma fácil de ir cambiando las cosas, poco a poco, casi sin esfuerzo. Se llama el «Método Brailsford«.
Lleva el nombre de Sir David Brailsford, un exentrenador de la Federación Británica de ciclismo, y que ahora es mánager general del INEOS, uno de los mejores equipos ciclistas del mundo.
Él es una referencia a nivel internacional en el deporte en general, y el ciclismo en particular. ¿Sabes por qué?.
Hasta la llegada de Braislford el ciclismo británico no atravesaba por su mejor momento, ni mucho menos. Sin embargo, aceptó el reto de entrenar el equipo para las olimpiadas de 2008 que iban a ser en Londres.
Tenía mucha presión porque competían en casa, y las expectativas no eran nada buenas. Pero estaba convencido de que era capaz de conseguir mejorar los resultados del equipo, y ganar cosas. Y lo hizo, ¡vaya que sí lo hizo!.
¿Cómo? Trabajando en pequeñas mejoras en distintas facetas, para que todas juntas consiguieran multiplicar sus efectos y obtener una mejoría enorme.
Para ser más claro: se propuso mejorar un 1% en determinados ámbitos del entrenamiento, la competición y la post competición, de forma que, en conjunto, la evolución global del rendimiento fuera mucho mayor.
Descompuso el trabajo del equipo antes, durante y después de las carrerasen varios apartados, y se propuso ir mejorándolos uno a uno, sólo un 1%.
Y, cuando terminaba con todos, repetía el proceso, y volvía a mejorarlos otro 1%. Y así, sucesivamente.
Antes de su método, los equipos solían invertir su presupuesto anual, por ejemplo, en comprar las mejores bicicletas posibles o los mejores profesionales en cada ámbito (médicos, fisios,…), y podían mejorar mucho unos ámbitos de la preparación, pero otros no.
Él no quería mejorar en una o dos cosas únicamente, prefería mejorar un 1% en todas, sabiendo que el impacto final sería mucho mayor.
No destinó su presupuesto a mejores bicicletas, sino a medidas más simples que permiteran mejorar un poco la aerodinámica, luego un poco el peso, luego un poco la probabilidad de sufrir averías o pinchazos (para eso, por ejemplo, simplemente pintó el suelo de los talleres de mantenimiento con una pintura especial que redujo la cantidad de polvo almacenado en él, lo que significó menos polvo en los sistemas mecánicos de las bicis, y menos averías).
Trabajó poco a poco en la reducción de las lesiones de los ciclistas. Podría haber contratado a los mejores fisios y recuperadores del mundo, pero no habría tenido dinero para más. Así que primero invirtió un poco en mejorar el confort del autobús (donde los ciclistas pasan muchas horas para que recuperaran mejor), luego en encontrar la mejor crema para los masajes, después optimizó el tiempo de calentamiento para cada ciclista y empezó a controlar los hábitos de sueño (aquí, por ejemplo, escogía una almohada perfecta para cada uno) y también la higiene (incorporó una rutina específica de limpieza de las manos centrada en los espacios entre los dedos para evitar infecciones y contagios entre el equipo).
Cada vez una mejora, cada vez en un ámbito, con medidas tan simples como las que te he contado, pero constantes y continuadas.
Con inversiones económicas moderadas en comparación con otros equipos similares, pero con una mejora increíblemente grande.
Tal es así que, con el equipo Olímpico Británico de Londres 2008 ganó 14 medallas (8 de oro), posteriormente con el Sky (como se llamaba antes el equipo INEOS) consiguió decenas de victorias en carreras importantes, incluidos 7 Tour de Francia en 8 años (2012, 2013, 2015, 2016, 2017, 2018 y 2019).
El método de Brailsford no sólo se ha copiado en otros deportes, también se ha aplicado a una gran cantidad de sistemas de otros ámbitos, como la gestión de empresas o en la fabricación de productos mejores y más baratos.
En los estudios también se puede.
Cuando empiezas el curso tienes los mejores propósitos: “este año voy a estudiar todos los días”, “voy a llevar las tareas al día”, “voy a preparar los exámenes con 2 semanas de antelación”.
Todas buenas intenciones, pero… al poco tiempo dejas de hacerlas. Porque están tan lejos de tus hábitos naturales, que supone mucho esfuerzo mantenerlas en el tiempo.
¿Y si intentamos ir mejorando poco a poco, cada semana, o cada 2 semanas, en 1 o 2 aspectos (atender, comprender, estudiar, reposar y repasar)?.
Vamos a pensar en pequeñas mejoras que puedas hacer en un área, y vamos a mantenerlas en el tiempo, e iremos incorporando otras.
Los pequeños cambios son fáciles de hacer y de mantener. Y, uno detrás de otro, conseguirán finalmente un gran cambio en tus notas. Eso es el Método Brailsford.
Yo voy a intentarlo también en mi día a día: coger menos el coche, comer mejor y más sano, quitarme algún mal hábito, usar menos el móvil,…. Poco a poco, con el objetivo de acabar el año con muchas mejoras.
¿Definimos juntos las mejoras que tenemos que hacer cada uno cada semana? Yo soy tu apoyo, y tú el mío. ¿Te parece?.”
¿Cómo lo ves?, ¿crees que puede interesarle a tu hijo? Si conoces otra historia de otra temática que pueda llegarle mejor, perfecto. Tú le conoces mejor que nadie.
Lo importante es que vaya mejorando poco a poco, pero de forma imparable.
Y, como siempre digo, tú, madre/padre, debes dar ejemplo, y por eso debes hacer lo posible para mejorar en tu día a día también.
¿Qué opinas?, ¿te parece interesante?, ¿lo vas a probar?. Cuéntame en los comentarios.